Mi lista de blogs

Mostrando entradas con la etiqueta #CPC11C1. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta #CPC11C1. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de julio de 2011

Chicos y libros: el encuentro en una Feria ineludible


Domingo, 10 de julio de 2011
CULTURA › OPINION

Leer como los niños


 Por Liliana Bodoc *
Llega la Feria del Libro Infantil y Juvenil, y con ella la posibilidad de reflexionar sobre los textos que escribimos, editamos y elegimos para los que llamamos “lectores en formación”. Personalmente, en esta ocasión, elijo dialogar con los adultos; aquellos que, en contracara etárea, deberíamos ser “lectores formados”. Tratándose de la lectura entre niños y jóvenes son constantes las declamaciones de decadencia, pérdida y desdén. No estoy negando que exista un problema; pero ese problema inicia en la falsa estima que la sociedad tiene del arte, en la desvalorización del pensamiento artístico y en la dificultad que tenemos para entender lo “inútil” como imprescindible para la especie.
Por eso voy a destacar las virtudes lectoras que, con alta frecuencia, evidencian los niños y los jóvenes. Para comenzar, difícilmente abran un libro, cualquiera sean las medallas o los desméritos de su autor, con una decisión tomada. No los abruman los prejuicios de ningún signo, y eso no es poco. Para seguir, son afectos a las lecturas repetidas. ¿Alguien supone que eso es un problema? Yo no lo creo. Más bien al contrario, la repetición es garantía de sutileza en el entendimiento, es el modo de lograr el espesor que sólo se consigue capa sobre capa de tiempo sobre tiempo. Porque, además, si de literatura se trata no es posible leer el mismo libro.
Solemos atribuir a los niños y a los adolescentes la necesidad irreductible de reconocerse y reflejarse en el texto a través de los personajes, el argumento y el lenguaje. Mi experiencia me demuestra que esa hipótesis es inexacta. Ellos suelen ser mucho más generosos y dispuestos a aceptar la “otredad” en literatura que nosotros. Dicho de otro modo, niños y jóvenes son capaces de reconocerse en personajes extraños, fantásticos, indefinibles. Pueden encontrar referencias de sí mismos en un emperador chino, en un dragón, en un abuelo siberiano, en una bailarina de otros siglos. Nosotros, tan circunspectos, creemos que sólo somos seres humanos.
Los niños aceptan el vacío que propone la maravilla, y no necesitan que Alicia se justifique con un sueño. Tengo la sensación de que, para leer como si fuésemos niños, se requiere una buena dosis de valentía.
* Escritora.
Twitter
  
 

domingo, 10 de julio de 2011

"hay cosas que pesan por sí mismas"

Para saciar los deseos contenidos en un primer comentario:

"hay cosas
que pesan por sí mismas
y no hay palabra que las pueda sopesar
una bolsa de gatos
es una mala palabra

una bolsa
-sin gatos-
es más fuerte
y puede contener
y soportar
el peso
puede volverse forma
la forma del peso que tienen las cosas
y pesar mucho más
y tener que agarrarla fuerte
y sentir en las manos
la gravedad
el peso verdadero
del deseo
el querer decir
lo que siento
y poder
en las manos
sostener
y llevar
una palabra
que me lleve a mí
-mi bolsa-
que no lastime
que sepa llevar
que me cubra y me desnude
mañapalabra
-la que no se dice-
no se puede nombrar
a sí misma


no quiero caer hasta el piso otra vez
(no quiero caer en saco roto)

tengo que hacerlo: voy a romper bolsa
voy a nacer"
Cecilia Maugeri, malapalabra

Y ahora yo:
Incapaces como somos de saber si la palabra sobrevivirá a la manipulación tecnológica, al discurso de lo efímero, de la brevedad circunscripta a lo actual e inmediato, ¿cómo comunicar lo que a pocos interesa? ¿hacia dónde escapar de la fama compartida en pocos caracteres? ¿de qué manera seguir siendo los que fuimos hasta que el twitter nos hace nacer?
Irrebatible lógica de los que todavía resisten (un poco).

sábado, 9 de julio de 2011

"hacerme nervadura/ brotar/ quedar hecha torrente de palabras"


Un ex alumna del cnba me pidió que presentara, en el Centro Cultural San Martín, su libro de poemas llamado visitante. Cecilia Maugeri, que así se llama, es autora de uno anterior, con el título malapalabra. Dos muestras de cómo se transita por la palabra, con fluidez poética, con pasión exaltada por el silencio que se construye en los intersticios del "decir". Los libritos de este yo que se nos escamotea entre viaje y viaje, una Alicia de Carroll entre espejo y espejo, los publica Viajera, libros doble/lengua doble.